Cine, Dientes y Dentistas

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Tres anuncios en las afueras

Título original: Three Billboards Outside Ebbing, Missouri ; Dirección Martin McDonahg;
Intérpretes: Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, Caleb Landry Jones,
Lucas Hedges, Peter Dinklage, John Hawkes, Abbie Cornish, Brendan Sexton III,
Samara Weaving, Kerry Condon, Nick Searcy, Lawrence Turner, Amanda Warren
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  Año: 2017Duración: 112 min.; País: Reino Unido

Consiguió el Premio del Público en el festival de Toronto y en el de San Sebastián, nominada a 7 Oscar, ( de los cuales se alzó con dos), logró también el premio al Mejor Guión en el Festival de Venecia, y sigue recibiendo premios y, sobre todo, el interés del público. Las afueras a las que se refiere la película de Martin McDonagh se encuentran antes de llegar a Ebbing, una ciudad imaginaria creada por el realizador para dar rienda suelta a su idea de la América profunda. En realidad Tres anuncios en las afueras está rodada en Sylva, una localidad de Carolina del Norte donde no falta esa gran calle central en la que está ubicada la comisaría, donde transcurre una parte de la acción, y por la que transita con seguridad y desenfado la protagonista de esta historia, Mildred, interpretada por Frances McDormand.

Todo en Tres anuncios en las afueras transcurre con tranquilidad, casi la misma que se han tomado las autoridades para no resolver el caso de una chica de la localidad violada y asesinada siete meses antes. Por eso Mildred, la madre de esa joven, cansada de esperar, decide hacer su propia llamada de atención recriminando a las autoridades, que parecen haberse olvidado del caso, a través de tres enormes carteles publicitarios que se encuentran a la entrada del pueblo. Y es entonces cuando saltan todas las alarmas y cuando se descubre la ineptitud del sistema, la fortaleza de algunas personas, la hipocresía de otras, la manipulación, el valor y tantos y tantos sentimientos que McDonagh ha sabido contar dando prueba del gran dramaturgo que sigue habitando tras el realizador de cine que es actualmente.

Uno de los momentos fundamentales del filme tiene que ver con la toma de posicionamiento del pueblo ante la acción de Mildred. Y ahí se encuentran desde el sacerdote de la localidad hasta el dentista. Para el primero, la madre coraje no tiene más que palabras de desprecio y ante el segundo protagonizará una secuencia difícil de olvidar. Y es que Geoffrey, el dentista de Ebbing, un hombre obeso y con aspecto un tanto desaliñado, está más atento al que dirán que a hacer un trabajo profesional. Cuando Mildred se sienta y le habla de un problema con una pieza dental el dentista solo plantea la extracción. Ella le sugiere que lo mire, pero él insiste. Tampoco parece tener mucho interés en utilizar anestesia pero, ante la petición de la paciente, accede. Lo que Mildred no aguanta, aún con la boca dormida, es que Geoffrey, con la turbina en funcionamiento en la mano, le hable de la cantidad de buenos amigos de Willoughby (Woody Harrelson), el sheriff de la localidad, que estarían dispuestos a defenderle de personas como ella que solo quieren acabar con la armonía y la paz reinante en el pueblo. Ante eso la actitud de la paciente consiste en arrancarle la citada turbina y aprovechar para hacerle un agujero en el dedo pulgar perforándole la uña, antes de salir por la puerta con la boca aún dormida y dejando al odontólogo dando gritos de dolor. Todavía durará el poder de la anestesia cuando Willoughby, la encuentre en el bar y le pregunte por lo sucedido. “¿Hiciste un agujero en el pulgar de ese gordo?” “Su mano resbaló y se hizo el agujero”. El diálogo entre ambos se cierra con la afirmación categórica por parte de él: “No me gustan los dentistas. A nadie le gustan los dentistas”. Woody Harrelson da vida a uno de los personajes más intensos de la historia, junto con el de Frances McDormand; ambos habitan en una realidad inamovible, a pesar de sus esfuerzos.

Tres anuncios en las afueras no es una película de buenos y malos, ni siquiera de justos o injustos, pero sí habla de maldad y también de buenos sentimientos cubiertos por muchas capas de mediocridad o de impotencia. Los enormes y llamativos anuncios de Mildred son en realidad una llamada de atención ante ese adormecimiento social que, en esta ocasión, ha aturdido a un pueblo inexistente pero, en muchos aspectos, real.